“Hemos tenido la suerte de seguir trabajando”

Entrevista, Raúl Marsó, presidente de Las Camelias

Las Camelias es una empresa radicada en la cuna de la avicultura argentina, la localidad de San josé, departamento Colón, en la provincial de Entre Ríos. Emplea más de 1200 trabajadores y faena 220 mil aves diarias.

Cadena Avícola dialogó con su presidente, Ing. Agr. Raúl Marsó.

Darío Zalazar: ¿Cómo es la situación de Las Camelias frente a esta crisis sanitaria?

-Raúl Marsó: Hemos tenido la suerte de seguir trabajando, cuando vemos que a la vuelta nuestra hay muchos argentinos que tienen bastantes problemas para mantener su trabajo. Cambiamos la forma en que lo hacemos, con mucha gente fuera de la oficina. De todos modos hay tareas que son irremplazables, como las que se desarrollan en las granjas o en la faena. No obstante estamos muy atentos a lo que pasa y ante cualquier signo se activa el protocolo. Cada uno cumple la cuarentena si le corresponde; debemos tener aproximadamente entre 30 y 50 personas que están en esa situación, que van rotando a medida que se van liberando del problema.
En cuanto al sector avícola en general no tenemos más relación que la que establecemos en algún zoom. Sí te puedo decir que tenemos aumento de costos muy importantes, con este tema de los cereales, no así con la mano de obra que se viene manteniendo. Y la venta en el mercado interno es fluida pero a niveles muy bajos.
DZ: ¿En el mercado externo como están las cosas?
RM: Sacando lo que es China, digamos que tiene una inercia propia, pero que está relacionada solamente con dos o tres productos que hacemos, que son las garras y las alas, el resto de los mercados casi desaparecieron. Están volviendo pero muy tibiamente. Tenemos un caso como el de Brasil que devaluó su moneda sin inflación, lo cual lo volvió muy competitivos.
Muchos países que eran compradores estaban relacionados fundamentalmente con el turismo, con gente que arribaba a sus países y que consumían el producto nuestro y que esa demanda desapareció, así que creo que se está vaciando ese caño de producto y esperamos que en algún momento vuelva a aparecer.
La verdad es que lo que está pasando en el mundo con la pandemia genera mucha incertidumbre. Vuelven a aparecer casos, vuelven a cerrarse los pueblos, las ciudades, las actividades que en principio parecía que se retomaban y que podía ser bueno para sostener la demanda de nuestros productos siguen comprometidas. Así que lo único que podemos hacer es trabajar sobre lo que tenemos y estar muy atentos a los resultados.
DZ: ¿Cuánta gente trabaja entre todas las plantas de San José, y Villaguay?
RM: El personal de Las Camelias es de alrededor de 1200 personas, entre producción y la parte comercial, en relación de dependencia con nuestra empresa. Es una cifra que, por otra parte, hace más de 8 años no aumentamos. Este es otro de los problemas que tenemos. El nubarrón que padecemos desde 2013 en la economía argentina y en la economía mundial ha frenado la capacidad que teníamos de crecimiento como sector. Como empresa tampoco hemos podido crecer en volumen en forma importante.
DZ: ¿Cómo afecta esto los planes de inversion de las empresas?
RM: Básicamente, todo lo que sea inversión en función de crédito bancario desapareció. Los bancos no están activos ante este tipo de situación. Realmente su negocio pasa por otro lado, no por la actividad privada. Y no hay señas de crédito como para realizar las inversiones que teníamos pensado. Así que todo se está haciendo con inversión propia. En ese sentido, nosotros apostamos a que este negocio va a seguir funcionando y en algún momento habrá luz al final del túnel. Así que seguimos trabajando, estamos aumentando la capacidad de faena en esta planta. Seguimos en la construcción de granjas. Y siempre aparece gente valiente que reconoce lo que venimos haciendo y algo se va haciendo, se va construyendo. Pero desde ya, a un ritmo que no debe ser el 20 por ciento del que veníamos trayendo a principios de la década pasada.
Y por supuesto que estamos necesitando que esto cambie, porque todo se va poniendo más viejo, todo se va poniendo más improductivo y el mundo sigue andando y nosotros queremos competir en el mundo.
Así que cuanto más nos alejemos de esto, más esfuerzo y más trabajo va a requerir para volver a una situación en la cual la avicultura y nuestra empresa demostró que está en condiciones de poder trabajar y poder competir.

Entradas relacionadas