Presentarán un libro sobre plantas de faena avícola

En San José, Entre Ríos

El próximo 26 de marzo será presentado en la localidad entrerriana de San José, en el departamento Colón, un trabajo del ingeniero Elbio Woeffray orientado a la construcción de plantas de faena para la industria avícola. 

Woeffray detalló a Cadena Avícola los alcances del trabajo, basado en una presentación anterior.  “El primer trabajo que hice sobre este tema fue un manual de cálculos para la construcción de planta de faena avícola y lo imprimí por mi cuenta. Tuvo muy buena aceptación, pero adolecía de varios defectos en la impresión. Entonces en vista de la aceptación que tuvo y ante la ausencia de material para los alumnos de la Tecnicatura Avícola en San José, donde era profesor, me ofrecieron hacer una reedición”.

“La editorial universitaria de la UNER fue la encargada de editarlo y, después de mucho trabajo, pues hubo que rehacerlo agregando nuevas ilustraciones y cuadros, se agregó un capítulo sobre sustentabilidad. Quedó muy interesante y se publicó a principios de este año y lo estamos divulgando en este momento”, contó el profesional, que posee una extensa trayectoria en la industria avícola entrerriana. La obra está destinada a alumnos de las facultades, ante la carencia de este tipo de material.

La presentación se realizará en el Salón del Bicentenario, de la ciudad de San José el jueves 26 de marzo a las 20. Según los organizadores acompañarán autoridades de la Facultad de Ciencias Alimentación, su editorial, del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA) y de la Universidad Tecnológica.

Los contenidos

“El contenido de este libro es una especie de actualización de un trabajo que ya existe. Básicamente el libro contiene datos y técnicas constructivas para hacer plantas de faena.También fue tratado el problema grave de las plantas de faena avícola, que es el impacto ambiental que producen por la utilización de recursos, básicamente agua, energía eléctrica y combustible. Entonces gran parte de los capítulos del libro están destinados a ver cómo se ponen en funcionamiento criterios para minimizar esos impactos. Técnicas para poder hacerlo con el menor gasto posible de estos recursos. Y también cálculos para todo lo que tienen que ver con frío y congelamiento y para diseñar el sistema de efluentes y de transformación de los subproductos”.

“Estos temas no están en los libros porque no existen libros o no están actualizados. Hay mucha teoría en lo que tiene que ver con la aplicación de leyes de termodinámica y cálculos térmicos. Y por supuesto hay también algunos aspectos prácticos, fruto de la experiencia que he podido ir haciendo en estos treinta y dos años”.

Empresas y universidades

“Existe una simbiosis entre la empresa y la universidad, que se ha dado desde el punto de vista de los profesionales, por eso estamos tratando de apuntalar otros aspectos de esta relación. En este caso la parte de fundamentación teórica, libros que avalen esa relación y que se haga más institucional, donde los protagonistas, dueños de empresas y universidad, se miren las caras porque es como que han ido por carriles distintos; últimamente no ves dueños de empresas tomando gente de la universidad”, indicó Woeffray.

“Pero por ahí sin saber exactamente qué pasa dentro de las aulas y la universidad formando profesionales se precisa ver qué pasa dentro de las paredes de la empresa. Todas estas cosas tienden a acercar a los protagonistas y aunar esfuerzos para sacar adelante una actividad que hoy es punta, pero que pudo haber sido mucho mejor. Entre Ríos fue pionera en la avicultura del país; en 1945 se crea la Escuela Nacional de Avicultura en Colón y ahí se formó toda la generación empresarial de Latinoamérica, desde Ecuador hacia el sur. A Colón llegaban estudiantes de Ecuador, Perú, Paraguay y Bolivia y en esa escuela había la más alta tecnología del momento, había un centro de investigación y de desarrollo, un frigorífico en miniatura, una planta incubación en miniatura”.

“O sea que cuando miramos el mundo, solamente las tuvo después Estados Unidos en los 70 en Georgia o Francia en La Rochelle en 1960. En el año 70 vino el dueño de SADIA, hoy un monstruo de la industria alimentaria brasileña, a Concepción del Uruguay a ver cómo se criaban los pollos. No tenían idea. Hoy tienen una avicultura 10 veces la de Argentina. Realmente nos hemos quedado y nos hemos quedado por una cuestión básica que no hemos desarrollado I+D, no hemos desarrollado investigación. Nos hemos quedado atrás. La Escuela Agrotécnica de Colón hoy lamentablemente es una escuela secundaria más. Sumida en el peor de los abandonos, cuando había sido líder en Latinoamérica y en el mundo”.

“Hay que recuperar ese terreno y hay que recuperar algo a partir de las universidades. Ahí es donde está el conocimiento hoy como para llevarlo adelante. Después veremos cómo hacer para poder volver a tener un centro de I+D que es el gran déficit de Entre Ríos. Que no tiene un lugar donde hacer investigación y desarrollo para una cadena industrial que representa casi el 50 por ciento de los ingresos de la provincia.

“Brasil tiene, por ejemplo, en la Universidad de Santa María o en la Universidad Federal de Porto Alegre, lugares especializados en avicultura. Y nosotros tenemos acá nuestros veterinarios que salen de la universidad pública, saben curar vacas y atender perros. Y nosotros no tenemos a quien mandar a cuidar y curar pollos y no están preparados para eso, han tenido una o dos cátedras en toda su carrera, ya sea en Buenos Aires o la del Litoral, en Esperanza o en Corrientes o aquí mismo en Concepción. No está preparada la gente y no están preparadas porque no hemos sabido preparar personal para eso”.
“Un avance fueron las tecnicatura pero no alcanza, hace falta ingeniería. El mundo se ha desarrollado en forma brutalmente en la parte tecnológica. Hace falta ingeniería. No hemos podido desarrollar una industria nacional y pocos quedan luchando para sobrevivir. Debemos tomar el ejemplo del polo de Chapeco, en Brasil, donde hace 30 años no había ni pollo, hoy hay 400 empresas metalmecánicas en un polo industrial, que hacen de soporte a la avicultura. Esto es impresionante, ciudades de 200 mil habitantes prácticamente la gran mayoría vive de la avicultura. Tenemos que generar ese polo de desarrollo”.

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