Tras una suba sostenida el precio del pollo busca su nivel

La suba de casi un 25% que experimentó la carne vacuna durante el pasado verano, también forzó la suba de los valores del pollo en las góndolas. Solo en febrero, la carne aviar aumentó un 6,6%. Pasado el impacto que tuvo una mayor demanda de carne aviar para reemplazar los onerosos cortes de vaca, ahora el precio del pollo en los mostradores se desinfla y tiende a una baja tras aumentar su consumo hasta un 9% durante la temporada estival.

De igual forma, la carne de pollo exhibió un incremento interanual del 58,9%. Según explicó a Infobae Roberto Domenech, presidente del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA), “ya en los últimos diez días, el valor del pollo está buscando su valor, ha bajado sensiblemente el precio del producto en la salida de fábrica y ahora esto tiene que verse en las góndolas”.

Domenech comentó que durante este período se “atraviesan un par de semanas de mucho movimiento. En el momento en que la carne bovina generó un aumento explosivo, el sector avícola recibió una transferencia muy alta de consumo, de 3 a 3,5 kilos anualizados, es decir un incremento del 8 al 9%. Esto se pudo satisfacer con el stock permanente que se tiene en frío”.

Cambios en los hábitos de consumo

Según el empresario avícola, en los últimos años “ha cambiado el consumo. La cantidad de pollo entero que se consume es mínima respecto a la salida que tiene la pechuga o bien la suprema, con o sin hueso. En el caso de la pata-muslo, hoy la venta es a razón de tres a cinco kilos, y mucho tiene que ver con las promociones y la venta que disponga el comercio”.

“Es sano que si la gente no puede convalidar un precio, espere. Hay precios de los alimentos que tienen que ver con los costos. En el caso del pollo, hubo aumentos en las tarifas de gas y luz, también en los salarios, y en el valor del maíz y la soja. Ahora, si hay un incremento del 25% en un mes y de golpe, no es algo que se pueda convalidar y ahora hay un rebote“, comentó Domenech.

En el 2019, “la avicultura no apuesta al crecimiento”

En relación a las perspectivas del sector para este año, el presidente de CEPA aseguró: “No es un año en el que vamos a crecer, pese a que se constata un buen desempeño en el sector exportador en un mercado mundial signado por dificultades sanitarias que presenta el mercado avícola de Estados Unidos y también el cierre de plantas y frigoríficos en Brasil. Esto nos pone de nuevo en carrera en el mercado internacional, donde esperamos terminar con una exportación un 20% superior al 2018″.

 El sector estima que podría concretar ventas al exterior por unas 250 mil toneladas de carne avícola, lo que representaría unos u$s 500 millones

La falta de crédito limita la inversión

Además, el titular de CEPA, se refirió a los problemas de financiamiento, y al respecto dijo: “La consecuencia de todo esto es que estamos atrasadísimos en inversiones. El productor integrado tiene flujo positivo pero no va a poder hacer un galpón nuevo y va a tener trabajo para mantener el que ya tiene. En los frigoríficos hay tecnología que debemos incorporar, pero no hay crédito. Hoy las tasas para hacer galpones, según los bancos oficiales, están entre el 48 y 50%, y en esos niveles son inviables”.

Con una devaluación de casi el 113% del peso argentino registrada desde abril del 2018, Domenech reconoce que impacta en forma directa: “Somos consumidores de luz y gas, y de combustible a través del transporte, ya que por día se hacen 1 millón de kilómetros en el tránsito de cereales, pollitos a las granjas y pollos a las plantas, desde donde sale la faena rumbo a Tierra del Fuego, Mendoza o Salta”.

El aumento de las tarifas de servicio, sumado al incremento de los insumos y el ajuste de los salarios produce que las fábricas avícolas “tengan que colgar más kilos al gancho, y con la suba en los costos se resta en eficiencia que se puede lograr en el pollo vivo. En este momento hay que estar muy atentos”, sostuvo Roberto Domenech.

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