Peste Porcina Africana y otras) no despertaron suficiente atención sobre los tremendos riesgos a los que las poblaciones estaban expuestas», destacan.

Los impactos de la globalización ya se venían observando en la salud animal: «Previo a esta pandemia del COVID-19, se desarrolló una epizootia de Peste Porcina Africana (PPA) que afecta ya a 4 de los 5 continentes».
Las consecuencias fueron enormes pérdidas económicas y la disminución de la provisión mundial de proteínas de origen animal, en particular en los países europeos y asiáticos afectados.
Afortunadamente el continente americano no ha sido afectado todavía, sin embargo, todo indica que deberán extremarse las medidas de alerta y prevención para evitar su entrada, ya que esta epizootia de PPA está en plena expansión.
En este sentido, la ANAV manifestó el «máximo alerta» a las autoridades para que pongan especial atención en el sostenimiento de los estatus y programas sanitarios.
«La Academia Nacional de Agronomía y Veterinaria considera de máxima prioridad el mantenimiento de la alerta sanitaria, y la normal y sostenida marcha de los planes de control y erradicación de enfermedades como por ejemplo Fiebre Aftosa y Brucelosis», advierten.
«De esa manera se podrán mantener los estatus sanitarios adquiridos, sobre todo teniendo en cuenta que la actividad de los productores, profesionales, técnicos y organismos técnicos del sector público están incluidos dentro de las actividades y servicios considerados esenciales para el normal cumplimiento de las responsabilidades institucionales», concluyen.
Fuente: Agrofy News













