Especialistas alertan sobre la necesidad de capacitar en seguridad eléctrica en los galpones automatizados de la provincia.

La creciente automatización de los galpones avícolas, clave para mejorar el rendimiento y la eficiencia productiva, trae aparejada una necesidad: formar a técnicos y productores en la gestión de los riesgos eléctricos que estos sistemas introducen. Así lo expuso el ingeniero Matías Lugrin, docente de la Facultad de Ciencia y Tecnología, durante un seminario realizado en el marco de la Diplomatura en Avicultura de UADER.
La jornada, que tuvo lugar en la sede de Concepción del Uruguay, puso el foco en un eslabón crítico de la modernización del sector. “La demanda para que la producción sea más efectiva depende de la tecnología, y eso va de la mano de la energía eléctrica. Debemos prever que todo funcione pero, sobre todo, cuidar la seguridad del granjero”, afirmó Lugrin en diálogo con este medio.
El profesional explicó que la complejidad ya no reside sólo en los sistemas de climatización o alimentación automática, sino en toda la infraestructura de controladores y sensores que mantienen funcional un ambiente crítico para la cría de pollos. Un fallo en el suministro eléctrico o en la instalación puede tener consecuencias inmediatas.
Visitantes indeseados y fallos silenciosos
Más allá de los picos de tensión o los problemas climáticos, Lugrin identificó una amenaza singular: la fauna silvestre. “Hay otros seres vivos que no son bienvenidos puntualmente”, señaló con ironía, refiriéndose a roedores y otras especies que suelen invadir los galpones. Estos “visitantes” pueden morder cables y deteriorar aislaciones, generando fallos que no se manifiestan de inmediato, sino que se agravan con el tiempo, convirtiéndose en un riesgo latente de incendio o cortocircuito.
Soluciones y mirada a futuro
Frente a la inestabilidad del fluido eléctrico, un problema común en el campo, Lugrin fue contundente: “Se ha solucionado y es solucionable”. Explicó que la industria ya cuenta con equipos que filtran las irregularidades de la red y con sistemas autónomos de respaldo que permiten aislar la granja y garantizar la continuidad operativa.
Mirando hacia el futuro inmediato, con la llegada de la inteligencia artificial y la robótica, el ingeniero se mostró optimista respecto a la capacidad de adaptación del sector avícola entrerriano. “La industria está presente y se amolda a todos los cambios. Se está preparado. Va a haber algunas cuestiones que nos van a costar, pero se va a sobresalir totalmente”, aseguró.
La conclusión del especialista es clara: el camino de la eficiencia pasa por la tecnología, pero su implementación exitosa y segura depende de una capacitación constante que anticipe y gestione los nuevos riesgos que ella misma genera.













