La influenza aviar es una enfermedad altamente contagiosa que afecta a aves domésticas, de corral y silvestres. Esta enfermedad es de notificación inmediata y obligatoria al SENASA, por lo que es fundamental que los productores avícolas refuercen las medidas de bioseguridad en sus granjas para prevenir la propagación de la enfermedad y detectarla a tiempo.
Según los expertos, existen varias formas de reforzar la bioseguridad en las granjas avícolas. En primer lugar, se recomienda limitar el acceso de personas ajenas y vehículos para evitar la introducción de agentes patógenos en la granja. Además, es importante asegurarse de que las aves no tomen contacto con aves silvestres utilizando mallas antipájaros y protegiendo los depósitos de agua y alimentos.
Otra medida clave es controlar insectos y roedores, ya que pueden ser vectores de la enfermedad. Asimismo, se recomienda limpiar y desinfectar las instalaciones periódicamente para eliminar posibles focos de contagio y cuidar el manejo de desechos y mortandad.
Por otro lado, es fundamental que los productores avícolas estén atentos a cualquier indicio de la enfermedad en sus aves y notifiquen al SENASA de inmediato. La detección temprana es fundamental para limitar el impacto negativo en la población aviar y prevenir su propagación.
Por último, es importante destacar que cualquier reducción en la producción de huevos superior al 5% durante más de dos días o un aumento en la ingesta de alimento y agua superior al 20% también deben ser notificados al SENASA.
En este sentido, el SENASA ofrece varias vías de notificación, como las oficinas locales, la APP ‘Notificaciones SENASA’ o el correo electrónico notificaciones@senasa.gob.ar. Los productores deben estar alertas y notificar al SENASA si detectan aves muertas o síntomas de la enfermedad, como depresión, incoordinación, temblores, problemas respiratorios, diarrea y edema facial, entre otros.

En conclusión, la influenza aviar es una enfermedad grave que puede tener un alto impacto negativo en la población aviar. Por eso, es fundamental que los productores avícolas refuercen las medidas de bioseguridad en sus granjas y estén atentos a cualquier indicio de la enfermedad para notificar al SENASA de inmediato. Solo así se podrá prevenir su propagación y proteger la salud de las aves.













