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La producción de pollo jaqueada por los costos no ha interrumpido su plan de producción.

Contrario a lo que ocurría históricamente, en la Argentina se comió más pollo en abril que carne vacuna, según los datos del Ministerio de Agricultura: en el primer caso, el consumo anualizado se calculó en 48,47 kilos cápita, es decir 1 kilo por arriba de la ingesta promedio de carne vacuna, que se ubicó en 47,43 kilos. El motivo principal de este escenario inusual reside en los precios: los cortes vacunos aumentaron más del 75% desde el año pasado. En cambio, las subas del pollo han sido más moderadas, cercanas al 55%. En este escenario fue que los consumidores locales fueron mudando de una carne a la otra.

“La faena se está desarrollando de manera habitual”

Raúl Marsó

No obstante, un informe de la Fundación Mediterránea, a través del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (Ieral), dio cuenta de que durante el primer trimestre del año se registró una caída en la faena del 5,4%.

Y aunque en el análisis se afirma que las provincias más afectadas por esta baja fueron Entre Ríos, Buenos Aires y Córdoba –mientras que Santa Fe, Río Negro y otras provincias crecieron–, desde el sector avícola provincial explicaron que “la faena se está desarrollando de manera habitual” y negaron que haya habido una merma en esta actividad.

Raúl Marsó, referente del sector avícola entrerriano y titular de la empresa Las Camelias, situada en el Departamento Colón, comentó a UNO: “Los datos de este informe surgen del Senasa, que indica que en los últimos tres meses hubo menos producción de pollo. En un contexto en el que se da cuenta también que creció su consumo en abril y superó al de la carne vacuna, esto parece una contradicción. Nosotros tenemos la suerte de ser esenciales y estamos trabajando con normalidad, lo que ocurre es que hay menos exportación en la actualidad”.

A fines de abril, Roberto Domenech, presidente del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA), había advertido que el sector pensaba exportar 23.000 toneladas y solo pudo colocar 20.500. En tanto, en abril los envíos habrían caído a 17.000 toneladas, causando preocupación.

En referencia a esta situación, Marsó explicó que “no están viniendo los contenedores que tienen que llegar, y los problemas que hay en el mundo con respecto a los clientes habituales es que bajó la demanda en general de todos los productos, y de pollo también”.

“El tipo de cambio tampoco ayuda en un mercado que es muy competitivo. Es un combo que a la exportación le está pegando fuerte”, dijo, y subrayó: “Además, que es lo que más nos duele, es que desde el 2013 no hay créditos para que podamos hacer inversión en galpones, en granjas, que son un factor que se necesita para el crecimiento. Esto explica por qué se estancó la avicultura en el país”.

Acto seguido, hizo referencia a los altos costos de producción que hay en el territorio nacional, y señaló: “En el mercado interno la energía subió un 60% para la planta de faena en abril. A su vez, el maíz y la soja, que son la base de la alimentación, aumentaron de manera notoria, porque se manejan con precios internacionales; y otro valor que levantó son los costos relacionados con las transacciones internacionales, a la vuelta del puerto de Buenos Aires. La tarifa de un contenedor, que era de 3.000 dólares, hoy está 6.000”.

Marsó también observó: “Otra cosa que está aumentando fuerte en el mundo es el acero. Y muchas de nuestras construcciones para la infraestructura de producción son en acero. Por eso estamos perdiendo el tren de poder incorporar tecnología a un precio más acomodado”.

En este marco, fustigó: “La verdad es que estamos sufriendo la falta de apoyo del Estado en todos lados: por un lado, con los altos impuestos que nos aplican; y por otro lado, con la tasa de interés que se cobra, que no permite que se pueden hacer inversiones”.

Panorama

Ricardo Unrein, productor de la zona y presidente de la Cámara Argentina de Productores Integrados de Pollos (Capip), coincidió en que la faena se sigue manteniendo. “Por lo menos es el dato que nos comunican los integrados, ya que tenemos un delegado en cada zona. El trabajo sigue con el mismo ritmo con que venía y nosotros no notamos que haya bajado la faena.

Por ahí se puede haber dado en la provincia de Buenos Aires por la caída de exportaciones, peor se está normalizando, según tengo entendido”, comentó a UNO.

Asimismo, destacó: “El consumo de pollo ha subido, porque la cámara que nuclea a los frigoríficos había hecho un acuerdo con el gobierno nacional y por eso ha quedado retraído el precio del pollo. Lo que he escuchado es que en esta segunda etapa no renovarán ese acuerdo, ya que algo van a tener que aumentar también, porque subieron mucho los precios de los cereales, la energía y demás, y los números no van a cerrar con el precio actual”.

Esta situación, de acuerdo a lo que aseguró, impacta también en los valores que se les abona a los criadores: “Seguimos con un precio bajo porque los frigoríficos no pudieron aumentar en el transcurso de este año y no nos han podido aumentar a nosotros, que continuamos con un precio sostén, nos estamos manteniendo y esto ha generado otros problemas. Charlamos con los dueños de los frigoríficos y en este momento los entendemos, pero necesitamos una recomposición urgente”.

Acerca de la producción, informó: “Hoy Entre Ríos sigue criando el 55% del pollo de que se faena a nivel país, en los dos núcleos grandes que tiene, que son la costa del Uruguay y la del Paraná. Lo que bajó es la cantidad de granjas en la Argentina, porque es poco lo que pagan y muchas cerraron. Son hoy alrededor de 4.400 en el país, de las cuales 2.200 están en nuestra provincia; hay 1.800 en Buenos Aires, y el resto en Santa Fe, Córdoba y muy poquito en Mendoza. De lo que se produce, antes se exportaba el 16%, y ahora cayó al 11%”.

Fuentes de trabajo

Desde las filiales de Concepción del Uruguay y de Diamante del sindicato de la Carne, aseguraron que se está trabajando a ritmo constante en la actividad avícola, que genera cuantiosas fuentes de trabajo.

Elbio Schaab, secretario general de la filial Diamante, mencionó: “Si bien no puedo precisar un número, sé que en porcentajes estamos casi igual que la provincia de Buenos Aires en cuanto a la cantidad de trabajadores en la actividad avícola, que se sigue desarrollando con normalidad, a diferencia de lo que está ocurriendo con los frigoríficos de carne vacuna”.

Sergio Vereda, su par de la filial de Concepción del Uruguay, destacó: “En lo que es nuestra zona, hay 3.000 trabajadores que dependen directamente de los frigoríficos avícolas, y mucha gente más que trabaja en lo que es logística, y se está trabajando con normalidad”.

“No es así el caso de los frigoríficos de carne vacuna, que están más complicados, porque está habiendo problemas con las medidas del gobierno y se cortó la faena algunos días. Estamos muy preocupados porque eso impactó en el ingreso de los trabajadores”, afirmó por último.

Fuente: UNO

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