El sector privado y la academia se unen para formar personal calificado en galpones de alta tecnología.
Más de 140 inscriptos para 40 cupos en la cuarta cohorte. La iniciativa busca sacar el miedo al cambio tecnológico y profesionalizar la crianza en ambiente controlado.
La zona de producción avícola más importante de Argentina se convirtió en el epicentro de una experiencia educativa única: la Diplomatura en Avicultura, impulsada por el sector privado junto a UADER. En diálogo con Cadena Avícola, el Lic Pablo Marso, destacó que la demanda de capacitación técnica «nos sobrepasó», con más de 140 postulantes para la cuarta cohorte cuando el cupo es de apenas 40.
Un salto tecnológico necesario
La diplomatura, que dura 8 meses con modalidad mixta (presencial y online), nació con un objetivo claro: “sacar el miedo de decir que trabajo en un galpón convencional”. Según explicó Pablo Marso, el sector avícola evolucionó hacia galpones túneles o de ambiente controlado con presión negativa, que requieren conocimientos específicos. “Los primeros aventureros que se lanzaron a trabajar en galpones túneles lo hicieron entre el aprendizaje y el error”, recordó.
Perfil del alumno buscado
El entrevistado señaló que debieron hacer “buenas elecciones respecto del perfil” priorizando “gente dispuesta a trabajar adentro de los galpones con alta tecnología”. La respuesta fue contundente: para la cuarta cohorte ya en curso durante 2026, las inscripciones superaron todas las expectativas. “Nos ilusiona, nos da fuerza para seguir y tranquilidad decir que estamos por el buen camino”, afirmó.
Destinatarios: integrados, productores e inversionistas
Marso detalló que la formación está orientada a tres grupos. En primer lugar, “los integrados que tienen granja y que tengan ganas de dar el salto tecnológico”. En segundo lugar, “gente que quiere atender galpones de inversionistas o de gente que no es del rubro porque está haciendo inversión en el sector”. La industria avícola, agregó, “apunta hacia la escala, hacia la eficiencia”.
“Identificamos una demanda concreta, se está ratificando con el paso del tiempo y nos obliga a seguir avanzando”.
Bioseguridad: tan importante como el agua y la comida
Uno de los pilares de la diplomatura es la bioseguridad. “Ya no es más una cuestión de ‘que no entre un vecino’ —sostuvo—. Es tan importante como darle de tomar agua a los pollos, darle comida y darle confort. La bioseguridad es un ítem más”.
El valor de la garra: mercado y exportación
En un giro inesperado, Pablo explicó cómo las demandas del mercado cambiaron hasta los detalles más nimios de la producción. “Hay que cuidar el buen desarrollo rápido que tiene estas aves por su genética; hace que tenga que tener buena calidad de garra para soportar todo ese peso”. Y agregó: “Esa misma garra es la que nos permite exportar a China y a otros mercados que la valorizan. Es un producto que nosotros no estamos acostumbrados a consumir”.
Avicultura en Entre Ríos
Ese mismo día, el profesional disertó ante diplomandos y estudiantes de la Facultad de Ciencias y Gestión. Adelantó que dio “un perfil de análisis económico y no tanto un perfil de producción” para mostrar “el impacto que tiene la avicultura en el desarrollo de toda nuestra provincia”. “Necesitamos más que una hora para poder conversar”, admitió.
“Tuvimos que hacer buenas elecciones respecto del perfil de lo que estamos buscando: gente dispuesta a trabajar adentro de los galpones con alta tecnología”.
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