La exportación aviar recupera mercados

Chile y Perú se destraban, China espera una señal política

Fuente: Cátedra Latam

Carlos Sinesi, director ejecutivo de CEPA, confirmó en diálogo con Cátedra Latam que Sudáfrica ya reabrió, que Perú está en agenda prioritaria por su alto consumo per cápita y que Chile solo aguarda una resolución administrativa. Para China, el panorama es alentador aunque el destrabé pasa por la agenda bilateral. El sector exportó entre 10.000 y 14.000 toneladas mensuales durante la contingencia sanitaria gracias a la zonificación vigente en 65 países.

La avicultura argentina transita una semana «corta y atípica» con noticias que valen por toneladas y por dólares: se reactivan destinos estratégicos para la exportación de carne aviar. Según un informe publicado por Cátedra Latam, en diálogo con los periodistas Adalberto Rossi, Patricia Aller y Eugenia Quibel, el director ejecutivo del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA), Carlos Sinesi, confirmó que el sector viene trabajando desde fines de abril para recuperar mercados que no se reabren automáticamente con la sola publicación internacional del estatus sanitario.

Sinesi ubicó el punto de partida el «27 de abril, cuando el Senasa se autodeclaró libre nuevamente», lo que habilitó gestiones con países que exigen pasos adicionales a los estándares de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA). En esa línea, destacó que Sudáfrica ya se reabrió y que Perú venía siendo un objetivo prioritario por su perfil de consumo.

«Perú es hoy, dentro de Sudamérica, el mayor consumidor por persona», subrayó, remarcando además un nicho valioso para la Argentina: la demanda de carne de gallina, un producto que ordena cortes y categorías que no siempre encuentran salida fácil en otros mercados. Para la industria local, ese segmento representa una oportunidad doble: colocar un producto que de otro modo compite en el mercado interno con menor margen y, al mismo tiempo, diversificar la canasta exportadora.

Chile: resuelto en lo técnico, solo falta la firma

La otra novedad fuerte que mencionó Sinesi es Chile. Según el director ejecutivo de CEPA, el tema ya estaría resuelto «desde el punto de vista técnico» y solo faltaría el acto administrativo final para que se concrete la reapertura.

«La noticia de Chile, que todavía tiene que sacar una resolución… falta nada más que salga esa resolución», explicó Sinesi, dejando entrever que el trabajo sanitario y diplomático de fondo ya está cumplido.

Para una industria que necesita previsibilidad sanitaria y comercial, Chile no solo representa un mercado de cercanía logística y cultural; también funciona como vidriera regional por la exigencia de sus controles sanitarios y por la velocidad con que una señal positiva desde Santiago impacta en el ánimo exportador del sector. La reapertura chilena, una vez formalizada, enviará un mensaje claro al resto de los compradores de la región sobre la solidez del estatus sanitario argentino.

China: el destrabé es político, no sanitario

Donde el tablero cambia de sanitario a político es en China. Sinesi relativizó la necesidad de nuevas auditorías por parte de las autoridades chinas: «No creo que tenga que venir otra auditoría. Ellos ya vinieron, ya revisaron, controlaron todo». Incluso defendió la fortaleza técnica local con un concepto contundente: «Argentina es uno de los países que mejor trabaja en todo lo que es documentación y seguimiento».

Sin embargo, admitió que la llave para destrabar Pekín no está solo en los papeles ni en los informes técnicos. Fue directo al punto: «Esto se define políticamente». Y agregó un elemento clave para entender el paquete de negociación que está sobre la mesa: aunque la reapertura del mercado aviar en sí misma «no requiere firmar nada», hay «una serie de protocolos que están ahí para firmarse», que incluyen menudencias porcinas y bovinas, legumbres y otros capítulos del comercio agroindustrial. Es decir, la negociación aviar forma parte de un tablero más grande donde conviven múltiples intereses sectoriales.

La pregunta de Patricia Aller puso sobre la mesa el costo de la demora cuando hay empresas emblemáticas y puestos de trabajo involucrados. Mencionó el caso de Granja Tres Arroyos, empresa con historia exportadora hacia China y cuya situación se volvió un símbolo de lo que está en juego. Sinesi respondió que el Gobierno estaría dimensionando el tema y mencionó movimientos recientes que generan expectativas: durante la feria SIAL China, «una delegación más técnica que política fue a reunirse a Beijing» y volvió «optimista» respecto de un viaje en el corto plazo.

Incluso vinculó el clima geopolítico con los tiempos de la agenda bilateral. «Yo creo que deberían estar planificando ese viaje prontamente a Beijing», dijo, apuntando a que una visita ministerial al más alto nivel podría ordenar no solo lo sanitario, sino también cuestiones «macroeconómicas» que sobrevuelan la relación bilateral, como el swap de monedas entre ambos países.

Zonificación: la herramienta silenciosa que evitó el corte total

En paralelo a la recuperación de mercados, vuelve a escena una discusión recurrente cada vez que el país recupera estatus sanitario: la zonificación. El periodista Rossi preguntó por qué el tema reaparece una y otra vez en la agenda del sector, y Sinesi fue directo: «La zonificación se negocia país contra país».

Aun así, dejó una cifra que ayuda a dimensionar la resiliencia exportadora en plena tensión sanitaria: «Hoy tenemos 65 países con zonificación, por lo cual las exportaciones no se cerraron». Y detalló el flujo reciente mes a mes para graficar la continuidad del comercio: «En febrero se exportaron 14.000 toneladas, en marzo 10.000, en abril 12.000 y en mayo otras 12.000. Nunca hubo corte total».

El problema, explicó, es que algunos destinos exigen estándares más exigentes que los que establece la OMSA. El organismo internacional acepta un radio de 10 kilómetros alrededor de un brote como zona de restricción —»eso es aceptado por la OMSA»— pero si el comprador no lo convalida, hay que negociar 25 o 50 kilómetros, con más documentación, mayores exigencias de trazabilidad y vigilancia reforzada. Cada país importador termina imponiendo sus propios criterios, lo que convierte la zonificación en una negociación caso por caso, destino por destino.

Mercado interno: 50 kilos por habitante, importaciones que suman y nuevos cortes en alza

Mientras el comercio exterior busca normalizarse, el mercado interno también empuja con datos que consolidan una tendencia. Rossi recordó que el pollo ya es la carne más consumida por los argentinos, y Sinesi lo confirmó con números: «Hoy estamos en 50 kilos aproximadamente por habitante por año».

El director ejecutivo de CEPA señaló, además, dos tendencias que están reacomodando el negocio doméstico. La primera: «un ingreso creciente de importaciones» que suma oferta disponible en las góndolas. La segunda, quizás más estructural: el avance de los productos elaborados con base en carne de pollo. «Está tomando mucha fuerza el tema de los fiambres con carne de pollo», afirmó.

En esa construcción de nueva demanda, pesa un factor que va más allá del precio: la percepción de salud. «La percepción de lo saludable que representa la carne de pollo se traslada a los fiambres», explicó Sinesi, señalando que los consumidores están migrando hacia opciones que asocian con menor contenido graso y mayor calidad nutricional.

Hasta cortes que históricamente representaban un desafío comercial parecen estar encontrando su lugar en el mercado. «Algo novedoso: las alas… están ganando mercado», indicó, revelando que la innovación en cortes y presentaciones sigue abriendo oportunidades incluso en segmentos tradicionalmente postergados.

El cierre: cuando la sanidad se encuentra con la diplomacia

El análisis de Sinesi deja una conclusión que excede la coyuntura estrictamente aviar. La Argentina puede tener la técnica lista, el sistema de control aceitado y una «articulación público-privada excelente», como definió el propio directivo, pero la velocidad de recuperación plena de los mercados dependerá de cuánto se alineen la política exterior, los protocolos pendientes y la negociación de zonificaciones antes de que un nuevo brote vuelva a mover el arco.

En un contexto donde el país necesita divisas, empleo y previsibilidad para sostener una industria que hoy emplea a decenas de miles de trabajadores en todo el territorio, la enseñanza es clara: cada resolución sanitaria es también, cada vez más, una decisión diplomática. Y el tiempo, en este tablero, no es un lujo que la avicultura argentina pueda darse.

Fuente: Cátedra Latam. La nota original fue publicada el 16 de junio de 2026 y está basada en una entrevista de los periodistas Adalberto Rossi, Patricia Aller y Eugenia Quibel a Carlos Sinesi, director ejecutivo de CEPA.

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