Para la industria avícola argentina, el valor de esta habilitación no se agota en sumar un destino más al mapa: significa ingresar a un mercado asiático de alta exigencia sanitaria, donde la apertura funciona además como carta de presentación para futuras negociaciones.
El proceso fue extenso. Las autoridades sanitarias de Corea del Sur evaluaron establecimientos frigoríficos y las oficinas del SENASA antes de reconocer el cumplimiento de los requisitos exigidos. La pregunta que ahora recorre la cadena es cuánto puede vender Argentina en ese mercado y cuántas plantas podrán incorporarse.
Cinco frigoríficos habilitados y el objetivo de ampliar la lista
La primera etapa de la apertura alcanza a cinco frigoríficos argentinos. El Gobierno ya puso la mira en el siguiente paso: el SENASA propuso realizar una nueva auditoría sobre otros establecimientos para incorporarlos al listado de plantas habilitadas.
Ese punto es clave, porque abrir un mercado no implica automáticamente un boom exportador. Primero se necesitan plantas autorizadas, compradores, precios competitivos, logística y continuidad sanitaria. La habilitación es la llave; el negocio aparece cuando comienzan los embarques.
Un mercado que no se abre con un trámite: el filtro sanitario
Corea del Sur tiene un procedimiento específico para autorizar la importación de productos de origen animal. La evaluación involucra a la Agencia de Cuarentena Animal y Vegetal (APQA) y al Ministerio de Seguridad de Alimentos y Medicamentos (MFDS), organismos que analizan riesgos sanitarios e inocuidad.
Por eso la auditoría realizada en Argentina tuvo un peso importante. El mensaje para la cadena es claro: sin estatus sanitario y sin capacidad de demostrar trazabilidad y control, no hay mercado asiático que valga. Y para Argentina, ese reconocimiento tiene un valor que excede al pollo.
Las exportaciones ya venían creciendo
La reapertura coreana llega en un momento de recuperación exportadora de la cadena avícola. Entre enero y octubre de 2024, Argentina exportó 154.000 toneladas de productos avícolas, frente a 129.000 toneladas en el mismo período de 2023, un incremento del 20% en volumen.
En valor, las exportaciones alcanzaron US$ 185 millones FOB, con una suba del 26% interanual. Del total exportado, el 63% correspondió a pollo trozado, el 35% a pollo entero y el 2% a productos procesados.
Arabia Saudita, Vietnam, Brasil y ahora Corea
La carne aviar argentina ya tiene presencia diversificada. Entre los principales destinos aparecen Arabia Saudita, Vietnam, Brasil, Emiratos Árabes Unidos, Sudáfrica, Angola y Hong Kong, y la industria mantiene operaciones en alrededor de 60 mercados.
La incorporación de Corea del Sur permite profundizar la estrategia asiática. El sector también sigue de cerca la evolución de China, un mercado que podría tener un impacto mucho mayor sobre la escala exportadora. Corea, en ese marco, no aparece aislada: forma parte de una carrera por recuperar y ampliar destinos para una cadena que necesita vender más en el exterior.
El desafío: pasar de la habilitación al negocio
En el comercio exterior agroindustrial argentino existe una diferencia grande entre una buena noticia diplomática y una exportación concreta. Una apertura de mercado puede tardar meses en traducirse en operaciones relevantes.
Los frigoríficos necesitan encontrar compradores, cerrar contratos, definir condiciones comerciales y sostener una logística competitiva. La habilitación sanitaria elimina una barrera, pero no la competencia de Brasil, Estados Unidos, Tailandia y otros grandes jugadores del mercado avícola internacional. Por eso, el verdadero impacto de Corea se medirá cuando aparezcan los contenedores.
Asia, la gran apuesta
La industria avícola argentina tiene una oportunidad concreta: diversificar destinos para no depender de unos pocos mercados. Corea del Sur es relevante no solo por el volumen potencial, sino porque ayuda a consolidar la presencia argentina en Asia.
Además, la reapertura funciona como una validación del sistema sanitario argentino tras el proceso de auditoría, y eso puede ser utilizado comercialmente: cada mercado que se abre se convierte en argumento para negociar con el siguiente.
Fuente: Ecos365 (Rosario3).













