VACUNA CONTRA LA HEPATITIS

INICIATIVA CONJUNTA DE DIEZ INTEGRADORAS ARGENTINAS

Diez empresas argentinas productoras de pollo han elaborado un plan sanitario, junto al INTA y el Grupo de Trabajo Avícola, que incluye una vacuna inactivada para controlar la hepatitis por cuerpos de inclusión (HCI). Se la presentaron al Senasa.


Esta iniciativa conjunta entre diez integradoras competidoras entre ellas, pero que ahora gracias al trabajo de los técnicos de industria han comenzado a trabajar de manera coordinada en esta mejora en salud aviar, está marcando un hito en el sector.

Los resultados de esta investigación han sido presentados al Senasa para que reconociera que la enfermedad afectaba en forma importante a la industria avícola y autorizara así la producción de vacunas en la Argentina.

Hugo Luchetti de GTA (Grupo de trabajo Avícola) explica que la hepatitis por cuerpo de inclusión (HCI) es una enfermedad muy antigua que se da mayormente en pollos parrilleros y produce el decaimiento de los animales, por lesiones cardíacas y en el hígado, que tiene un índice de morbilidad de entre 6 y 8%.

– ¿Cómo se transmite la enfermedad?

– Es de transmisión vertical, pasando de los padres a los pollos de engorde y también de transmisión horizontal cuando, se reutiliza la cama de los galpones y el virus permanece allí. Es una enfermedad muy antigua que las empresas trataban en forma individual, pero que ahora gracias al trabajo de los técnicos de industria ha comenzado a considerarse en forma conjunta entre las distintas compañías, marcando un hito en el sector, para llevar una solución a la industria.

– ¿Cómo se dio ese cambio de enfoque?

– Entre fines de 2019 y comienzos de 2020, diez importantes empresas avícolas comenzaron a trabajar en forma colaborativa para desarrollar una investigación nacional junto con el INTA y laboratorios argentinos y extranjeros para hacer un diagnóstico preciso de la enfermedad en el país. Los resultados de esa investigación se presentaron al Senasa, para que reconociera que la enfermedad afectaba en forma importante a la industria y autorizara así la producción de vacunas en el país, tema sobre el cual el GTA fue consultado.

– ¿Qué grado de avance tiene el desarrollo la vacuna?

– Las empresas interesadas están en la fase de trámites de presentación de registros. Es una vacuna vírica inactivada para ser inyectada en reproductoras (se aísla el virus, se lo cultiva, luego se lo inactiva y se lo vehiculiza para ser inyectado), que podría fabricarse en la Argentina.

Heces de consistencia líquida y coloración alterada.

A la apertura de la cavidad celómica algunos presentan ascitis y hepatomegalia acompañada de palidez del hígado, que presenta una coloración amarillenta y consistencia friable. Hallado en un lote de 2300 broilers de 35 días de edad con un 7% de bajas durante el transporte al matadero. Fotografía y diagnóstico: CReSA

Según explica Luchetti, el GTA está vinculando a las facultades de veterinaria, a otras asociaciones de profesionales de esa disciplina, al consejo y al colegio que los agrupa con la idea de crear una fundación que financie y realice estos estudios, según las necesidades de la industria. Entre los que podrían encararse figuran proyectos vinculados con productos biológicos, manejo, ambiente y uso y reutilización de camas.

-Entendiendo que enfermedades como HCI son consecuencia de deficiencias en el cuidado de la bioseguridad, ¿cómo califica su aplicación en las granjas argentinas de pollos parrilleros?

– En las granjas de los integrados aún falta mucho por mejorar. Hay un alto nivel en los abuelos y padres, pero en la cría del pollo parrillero debiera seguir incrementándose el esfuerzo en forma constante.

Hepatocito con un cuerpo de inclusión intranuclear eosinofílico, característico de la hepatitis por cuerpos de inclusión. Fotografía y diagnóstico: CReSA

– ¿Con qué medidas?

– Para preservar su bioseguridad deberían tener un mejor aislamiento. Las granjas que se ven desde una carretera no tienen buena bioseguridad, como decía nuestro ex presidente, Luis Micheluzzi.

Habría que poner cortinas de árboles porque muchos agentes infecciosos se trasladan por aire a través de los vientos y de la ropa de los operarios. Con buenas cortinas arbóreas se avanzaría. Además, hace falta más conciencia en respetar el hábito del cambio de ropa de los operarios. Habitualmente se cambia el calzado, pero no la ropa en los galpones de parrilleros. Esos protocolos no se respetan bien porque la actividad en una granja es intensa y la relación cantidad de pollos-cantidad de operarios debería mejorarse. Es lo que sugerimos desde el GTA, sin confrontar sino tratando de convencer con argumentos técnicos. Para lograr ese y otros avances, tenemos actualmente una muy buena relación con las empresas.

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