La avicultura argentina consolida una nueva etapa de crecimiento luego de recuperar en abril de 2026 el estatus de país libre de influenza aviar altamente patógena (IAAP), una condición que permitió reactivar negociaciones comerciales y fortalecer las exportaciones hacia mercados internacionales. El reconocimiento se apoya en un sistema permanente de vigilancia epidemiológica, prevención y bioseguridad desarrollado por el SENASA junto al sector privado.
La rápida respuesta sanitaria permitió contener el impacto del brote detectado en aves de corral a comienzos de este año y recuperar el reconocimiento internacional necesario para restablecer el comercio con destinos que exigen esta condición. Mientras estuvieron vigentes las restricciones, Argentina sostuvo parte de sus exportaciones mediante mecanismos de regionalización, zonificación y compartimentación, que garantizan la inocuidad de la producción aún con focos localizados.
La avicultura es uno de los pilares de la producción agroindustrial nacional, con acuerdos comerciales en más de 75 países. Actualmente, alrededor del 80% de la producción se concentra en Entre Ríos y Buenos Aires, mientras que el resto se distribuye en Santa Fe, Córdoba, Mendoza y Río Negro. Además de la IAAP, Argentina mantiene el estatus de país libre de enfermedad de Newcastle (ENC), certificaciones que representan uno de los principales activos competitivos de la cadena.
El mantenimiento del patrimonio sanitario depende de un sistema de vigilancia permanente con muestreos serológicos programados, que alcanzan a establecimientos de traspatio, plantas de incubación, granjas comerciales, establecimientos de genética y criaderos de aves de raza. La bioseguridad es la herramienta principal: revisión de mallas antipájaros, limpieza y desinfección de vehículos e insumos, eliminación de agua estancada y control estricto del ingreso de personas y materiales.
La difusión del balance sanitario coincide con el Día Nacional de la Avicultura, fecha que recuerda la llegada de los primeros inmigrantes suizos a San José, Entre Ríos, donde la producción avícola comenzó como actividad familiar hasta convertirse en motor económico de la región.
Con una cadena concentrada en las principales provincias productoras, acuerdos comerciales con más de 75 mercados y un sistema sanitario reconocido internacionalmente, Argentina busca consolidar el crecimiento de una actividad que combina abastecimiento interno, agregado de valor y creciente participación en el comercio mundial de productos aviares.













