Promotores de crecimiento no antibióticos

08/29/2017

Alimentos

Emiliano Gil, MV, Asesor Técnico Comercial Porfenc

Promotores de crecimiento no antibióticos

Desde 1908 donde Gelmo sintetiza las sulfamilamida, siguiendo en 1928/29 Alexander Fleming que descubre la penicilina, se vinieron años de aparición de antibióticos hasta el 1962 que se descuben los glucopetidos, quinolonas y streptograminas.

Después se produce un bache de 38 a 40 años donde recién en el 2002 aparecen los lipopeptidos, hasta el 2005 que aparecen en el mercado las Glicilciclinas. Si bien acá estábamos hablando de antibióticos terapéuticos, el descubrimiento de los antibióticos como promotores de crecimiento en la producción animal se remonta a finales de 1940, cuando Stokstad y Jukes adicionaron residuos de clortetraciclina a la alimentación de pollos para facilitar la absorción de la vitamina B12, y generaron en ellos resultados importantes: ganancia en peso, alta resistencia a infecciones y una rápida conversión alimentaria, entre otras (Brezo, Haren y Hanekamp, 1999).
Pero en 1969, el investigador Swann alertaba del posible riesgo de selección de bacterias resistentes.
Como pueden ver en este resumen ya en 1969, se habla de posible resistencia a los antibióticos de las bacterias. Desde ese año a la fecha se vinieron dando la prohibición de antibióticos de uso en humanos en producción animal, hasta llegar a la actualidad donde ya se están prohibiendo el uso de promotores antibióticos en la producción animal.
 
Las alternativas
Ya hace algún tiempo en que también vienen apareciendo en el mercado productos alternativos con buenos resultados zootécnicos, pero antes de empezar a nombrarlos creo debe recordarse que una de las cosas más importantes que debemos cuidar es la bioseguridad. Es decir, todos los procedimientos y normas que se deben cumplir y respetar para asegurar que no entren o salgan enfermedades de un establecimiento
 
Probiótico
 
En el mercado hay varios Probióticos, que pueden ser mezcla de microorganismos o de un solo tipo de microorganismo, a la vez puede ser por bacterias, levaduras u hongos. Si bien todavía se desconocen muchos aspectos de los mecanismos de acción de los probióticos, parece que éstos impiden a los microorganismos patógenos (p.e. Salmonella, E. coli) colonizar el tracto digestivo, o al menos reducen su concentración o su producción de toxinas, por que producen una disminución del pH intestinal, liberación de metabolitos protectivos como los ácidos grasos, el peróxido de hidrógeno y bacteriocinas. También está demostrado que otro efecto de los probióticos podría ser la estimulación del sistema inmunológico del animal.
 
Prebióticos
 
Los prebióticos tienen una marcada incidencia en la actividad metabólica de la microbiota intestinal (Kaplan y Hutkin 2000), intervienen en la estimulación del sistema inmune (Swanson et al. 2002), regulan los niveles de glucosa y el metabolismo lipídico (Van Loo et al. 1999). Los principales productos de la fermentación de los prebióticos son los ácidos grasos de cadena corta, fundamentalmente acético, propiónico y butírico (Guarner y Malagelada 2003). Estos ácidos provocan disminución del pH en el intestino, afectan a los microorganismos patógenos y favorecen la eubiosis intestinal (Bosscher et al. 2006).
 
Acidificación
La utilización de acidificantes (ácidos orgánicos e inorgánicos) en la alimentación de lechones, aves y conejos permite obtener aumentos de su ritmo de crecimiento. Los efectos de los ácidos orgánicos son más acusados en las primeras semanas de vida de los animales, cuando aún no han desarrollado totalmente su capacidad digestiva.
La eficacia de inhibición microbiana de un ácido orgánico depende principalmente del valor de su pKa, que es el pH al cual un 50% del ácido está disociado, teniendo la mayoría valores entre 3 y 5. Los ácidos orgánicos de cadena corta con pKa elevado tendrían una acción antimicrobiana más efectiva, ya que permitiría que una mayor cantidad de ácido se encuentre en forma no disociada (Dibner y Buttin, 2002).

 

 
 

Entradas relacionadas