El sector avícola: ¿con mayores posibilidades?
No sólo movidos por la demanda tradicional de consumidores venezolanos, los avicultores se manejan ante realidades distintas e incluso, más complejas, a través de las cuales se determinaría el rumbo real de un sector, por sí mismo, reconocido como uno de los más importantes dentro del sector primario y además, históricamente estable.
Luego de las medidas que ha venido asumiendo el Estado a favor de resguardar y garantizar la soberanía alimentaria, han sido numerosos e incluso, para algunos, poco fructíferos los controles de precios sobre diversos productos que conforman la canasta alimentaria venezolana. Sin embargo, tendría que ser éste un ensayo más amplio en el cual se abarquen con detenimiento las cifras y los cálculos sobre los que, para el sector primario, estos controles no resultan sustentables, tratándose por cierto del país con la inflación más alta del continente (6% en el primer trimestre de 2011), y una de las más elevadas del mundo.
El sector avícola venezolano no escapa a la realidad de la regulación de los precios, sin embargo, pareciera que ésta no afecta sus posibilidades de continuar ofreciendo a los venezolanos productos de calidad, a través de diversas marcas presentes en el mercado y, mejor aun, con la seguridad de ofrecer la cantidad necesaria para cubrir la demanda, respaldando, como históricamente lo ha hecho, la soberanía alimentaria. Pero este panorama pareciera verse tocado, desde lejos o desde muy cerca, por las realidades de otros sectores, por ejemplo, de un sector cercano: el ganadero.
Cuestión de clima
Desde hace meses, la situación ganadera venezolana se ha visto, por una u otra razón, en desventaja ante adversidades de las cuales no logra sacar provecho. Las lluvias del pasado mes de diciembre sin duda dejaron en vilo las estimaciones del sector cárnico para este año 2011, pues fueron numerosas las hectáreas arrasadas por las inundaciones y, por consiguiente, las reses que murieron o que debieron ser trasladadas a otras zonas más altas, en consecuencia, la producción se vio mermada.
Asimismo, un brote viral del que fueron víctimas decenas de animales en la zona sur del Lago de Maracaibo, dejando igualmente las proyecciones del sector amenazadas ante la muerte de estas reses dejó a los ganaderos ante un panorama bastante turbio, sin embargo, y luego del esfuerzo gremial ante las autoridades sanitarias, se pudo controlar pero, igualmente, la producción bovina se vio afectada.
Sin embargo, contrario a las estimaciones, Agustín Campos, presidente de la Confederación Nacional de Agricultores y Ganaderos de Venezuela, CONFAGAN, sostiene que a pesar de las condiciones climáticas que ha afectado el sector pecuario, la producción de carne ha aumentado 2%.
Jesús Iragorri, presidente de la Federación de Ganaderos de la Cuenca del Lago de Maracaibo, FEGALAGO, alertó la aplicación de un programa sanitario, pues ya no sólo se trata de la pérdida de alimentos y cosechas sino del peligro sanitario en el rebaño vacuno.
Cuestión de negocio
Manuel Cipriano Heredia, presidente de la Federación Nacional de Ganaderos de Venezuela, FEDENAGA, ha sido consecuente en exigir beneficios para este sector, que si bien es uno de los más presentes en el mercado nacional, se ha visto perder posibilidades ante los consumidores, pues esto ha dado como resultado el aumento en los precios del rubro en establecimientos privados, dependiendo de su presentación, y más allá de la regulación.
Ante este panorama, las dificultades de los ganaderos se incrementan, pues las importaciones ponen en jaque a los productores y es que, según alerta FEDENAGA, la carne que se produce en Venezuela pierde terreno en el mercado cada vez más, pues cuesta mucho conseguir cupos en mataderos donde se les dé la oportunidad de vender debido a la misma regulación de precios que se estableció hace 26 meses.
A esta problemática, se suma la reciente unificación cambiaria concretada por el Estado a través de la cual se fijan los precios de importación a 4,30 bolívares por dólar y no a 2,60 bolívares, como estaba fijado anteriormente. Voceros del sector destacaron que en 30 días llegan al país las últimas importaciones de carne a 2,60, por lo que estiman que trayendo el producto a 4,30 el precio de venta al público estaría cercano a 35 ó 40 bolívares, dejando claro se estaría trabajando a pérdida, pues deben venderlo regulado a 17,60 bolívares el kilo.
Asimismo, las cifras de importación de carne bovina es constante mes a mes, ubicándose por encima de las 7 mil Toneladas, entre producto congelado y en pie, provenientes principalmente de Brasil y Argentina.
Cuestión de suerte
Para que los consumidores adquieran este producto ya no depende, en gran medida, de la libre oferta, tal como tradicionalmente venía sucediendo, pues en la actualidad depende de la cantidad que se ofrezca al precio regulado en supermercados o carnicerías y de la suerte con la que corran quienes desean adquirirlo.
Se conoció que el Gobierno promoverá la creación de carnicerías móviles como parte de la red social de distribución y, a través de la cual, se combatiría la especulación de establecimientos privados, medida que de concretarse, afectaría aun más la existencia de este sector en el mercado.
En este sentido, los dirigentes gremiales han venido exigiendo al Ejecutivo el aumento en los precios de la carne pues, a juicio del sector, este aumento debe oscilar entre 25% y 30%, al tiempo que indicaron que este aumento debe ser racional para que no afecte el bolsillo de los consumidores.
Ahora sí, la avicultura…
Luego del paseo por la realidad que atraviesa uno de los sectores principales del mercado interno nacional, el sector avícola pareciera ser testigo de una realidad que, a simple vista parece lejana pero que, detenidamente, resulta determinante para la demanda que generan los consumidores ante la imposibilidad, cada vez más factible, de adquirir carne bovina.
En un país en el que los consumidores se miden diariamente, cara a cara, con los altos precios de los productos alimenticios y con reflejos de escasez de algunos otros rubros, lógicamente la población se orienta a buscar opciones más económicas, e incluso, más allá de eso, se inclina por adquirirlos de forma menos “traumática”.
En este sentido, ante esta situación que atraviesa el gremio ganadero y muy por encima de que las regulaciones también arropan a la industria avícola, afectado igualmente por importaciones de carne de pollo que mes a mes van llegando, no resulta descabellado pensar que se le presente al sector la posibilidad de incrementar su presencia en los hogares venezolanos y así continuar afianzándose como uno de los sectores más estables del mercado interno nacional, concretando y, por qué no, superando las estimaciones para este año 2011.
Por: Rosaura Peñaloza C.













